Alfas, amigos y familiares

Len

Len Geiger vive "más allá de tus sueños más increíbles"

La función pulmonar de Len Geiger no es normal.

Es mejor.

Tan buena es que sorprende a los médicos que le dieron los pulmones donados con los que vive.

Antes de su transplante -realizado cuando tenía 43 años-, Geiger marcó un bajísimo 15% en la prueba de Volumen Espiratorio Forzado en un segundo (FEV-1 o VEMS), la medición más popular de funcionamiento pulmonar. Los médicos que realizaron su doble transplante de pulmón solo esperaban que pudiera alcanzar una capacidad promedio de 80-100% que se considera "normal".

Cuando dejó el hospital unos días luego de la cirugía, su FEV-1 era de 100%. Nunca había esperado alcanzar un nivel de 148%, que fue el que presentó en su última prueba de función pulmonar. "Antes de mi transplante, mi esperanza era solo estar mejor", recuerda Geiger.

Hoy, sus doctores todavía no encuentran la explicación de cómo o por qué su función pulmonar llegó a superar a la de una persona normal.

A pesar de ello, este Alfa tiene una increíble historia para contarnos. "Ahora sé qué es algo verdaderamente increíble, y lo vivo, vivo eso que nunca soñé vivir", dice. "Soy muy, muy afortunado".

A partir de los 30 años, Geiger comenzó a tener problemas con la respiración. Se dijo a sí mismo que era por la edad y por la inactividad. Empezó a hacer ejercicios, pero no mejoraba su falta de aire; él sabía que alguna otra cosa estaba mal.

Se le recetaron inhaladores para el asma, pero no ayudaron demasiado. Dos años más tarde, Geiger tuvo su diagnóstico correcto: Alfa-1.

Al tener una función pulmonar peligrosamente baja, se lo puso en una lista de espera para transplante pulmonar. Finalmente, luego de cinco años en la lista, un par de pulmones saludables estaban disponibles.

El Día de los Caídos en Combate (Memorial Day) del año 2002, Geiger recibió sus nuevos pulmones de una niña de 14 años llamada Korinne. Los órganos de la niña salvaron las vidas de otras 4 personas.

Hoy, Geiger lleva siempre consigo una foto de su donante y se comunica con sus familiares con regularidad. Por siempre le estará agradecido, y está ansioso por que su hija de 18 meses, Ava Corinne, llamada así en homenaje a la jovencita que le dio una segunda oportunidad en la vida, conozca a la familia de su donante.

Luego del transplante, Geiger se vio apabullado por sus nuevas capacidades; de inmediato comenzó a competir como corredor y ciclista. Participó en una media maratón de 13.1 millas y una maratón de 26.2 millas con el padre de su donante, Kevin Shroyer.

Algunas complicaciones lo han forzado a recortar los extenuantes ejercicios. Necesitó dos reemplazos totales de caderas luego de que los esteroides, recetados para disminuir la inflamación de sus pulmones, causaran un severo deterioro de los huesos de sus caderas. Empezó a resultarle incómodo correr, por lo que empezó a andar en bicicleta con más frecuencia. Luego, solo tres meses después del transplante, se destrozó la pierna izquierda en un accidente en ciclismo de montaña que, además, lo tuvo en terapia intensiva durante casi tres semanas.

Ahora, si bien no es tan activo como lo era antes, continúa compitiendo en sprints de triatlón. Para él es muy importante, en especial como representante de los pacientes, estar involucrado. "Parte de mi trabajo es ser un modelo a seguir y necesito hacer lo que digo que hago".

Geiger es Director de Apoyo de Pacientes para Centric Health Resources. Su trabajo es aliviar los miedos de quienes acaban de ser diagnosticados con Alfa-1, responder sus preguntas y ser un puente que cubre la brecha paciente-doctor. "Busco qué es lo mejor para un paciente Alfa-1", dice. Luego, agrega: "tengo un trabajo que es mi pasión absoluta. Hago lo que amo hacer".

Cuenta que mucha gente se aterroriza cuando recibe el diagnóstico, por lo que trata de que se sientan lo mas cómodos que sea posible. "Recuerdo cuando recibí mi diagnóstico. Me lo dijeron por teléfono", cuenta Geiger. "Pasé de mi diagnóstico, a saber que tendría infusiones semanales hasta llegar a la posibilidad de un transplante pulmonar... todo en una sola llamada telefónica".

Geiger ha vivido "la" historia de éxito más grande que se pueda vivir: de estar prácticamente discapacitado hasta lograr una salud por encima de la media en cuestión de meses. Ahora, cinco años luego de su transplante, continúa pensando en su donante y la vida que ella le devolvió, una vida que ahora puede pasar disfrutando con su familia.

"Quiero que se repitan historias como la mía. Quiero ver más éxitos", dice Geiger.